En Televen comenzó un nuevo programa humorístico con Emilio Lovera, de hecho, Emilio es la piedra angular del show. Cuando me enteré vía twitter, gracias al propio intérprete de Perolito, uno de sus personajes que me hizo reír que jode, lo primero en que pensé es que la esperanza es lo último que se pierde. Siempre hay una luz al final del túnel. Ese anuncio significó para mí la revelación de algo grande: El buen humor regresa a la televisión abierta venezolana.
No pude ver el programa en vivo porque no estoy en Venezuela, pero acabo de mirarlo gracias a la maravilla llamada youtube. Tal vez lo que estoy escribiendo es en caliente, sin mucho análisis, sin embargo lo hago ahorita, porque mañana tengo muchas vainas que hacer y en el poco tiempo libre que tenga me da ladilla escribir –es que mis obligaciones tienen que ver con escribir-.
El concepto del programa es un híbrido de secciones de otros shows, ideas nuevas y algunos de los inmortales personajes de Emilio. La parodia de noticieros se ha hecho en infinidad de lugares y ésta en particular me recordó a Saturday Night Live. A pesar de esto me hizo reír, principalmente por los nombres de los periodistas. Igual va un solo capítulo, hay que darle tiempo al proyecto.
Por otro lado, Gustavo “El Chunior” y Chepina son personajes a los que les queda mucho jugo, aunque pienso que Emilio debe acompañar su talento con buenos guionistas para exprimirlos. De todas formas fueron de lo que más me hizo carcajear.
Misión Emilio, como se llama el show, también cuenta con algunas caras conocidas, de viejos sketchs cómicos venezolanos. Será cuestión de esperar que vayan engranando todas esas piezas y que la apuesta tome forma, porque en la televisión las primeras emisiones suelen ser ensayos y con el correr del tiempo los programas van acercándose a su ideal.
En el rol de conductor todavía le falta soltarse un poco a Lovera. Se vio bien con su primera invitada, la bellísima Erika De La Vega, aunque debe ponerse cómodo en esa nueva función que tiene para que explote todo su potencial.
Esto no es un veredicto ni nada parecido –no soy nadie para hacerlo-, nada más les digo que disfruté viendo el debut de Misión Emilio, pero mis expectativas eran mayores. Durante los 42:40 minutos que dura fue mayor el tiempo que pasé sin cuajarme de risa. A pesar de eso estoy tranquilo, la fe en el programa sigue intacta, porque sé del talento que tiene Lovera.
No voy a escribir más paja, aquí les dejo el video (sin comerciales) de la primera emisión de Misión Emilio, el nuevo programa cómico de Venezuela.
lunes, 9 de mayo de 2011
La inaccesible caja de bombones
El frío aumenta considerablemente con el pasar de las horas, durante el segundo día de mayo en Buenos Aires. Cerca de las cinco de la tarde el colectivo 29 me deja en la avenida Almirante Brown, no hay nadie jugando en los dos campos de fútbol públicos de la entrada a La Boca. No es momento de jugar, sino de ver jugar.
Las encharcadas zonas de las arquerías, despobladas de pasto, en uno de los campos adyacentes a Casa Amarilla, son parte del incorrupto decorado futbolero del sector. Aquí juegan los chicos del barrio, y unos metros más allá, dentro de algunas paredes y rejas identificadas con un escudo de borde amarillo y fondo azul, entrenan día a día sus ídolos. El lugar sugiere tanto fútbol que podría jurar que el fuerte viento que corre, me susurra: “Jugá nene, tocá la pelota un poco”. El acento no puede ser otro.
Pero no es día de entrenamiento este lunes en Casa Amarilla. La coincidencia del mundialmente celebrado día del trabajador con el domingo, obligó a la AFA a mover los partidos dominicales de la fecha 12 para hoy. A pocos metros, La Bombonera espera el inicio de la fiesta, que tiene un invitado de lujo, otro grande: el Club Atlético Independiente.
Como estaba previsto, entradas las seis de la tarde me encuentro con el colega colombiano que me acompañará a ver el partido. No vamos acreditados, no vamos a trabajar, el plan es ingresar al estadio como aficionados que somos a este deporte. Boca y El Rojo de Avellaneda no vienen bien en el torneo, por lo que la disponibilidad de entradas no será un problema.
Mientras caminamos vemos que la gente va poblando poco a poco el lugar. Se forman pequeños grupos de personas, todas con los colores locales. Apuramos el paso y preguntamos al seguridad de la primera barrera metálica por las taquillas para comprar los tickets, el oficial suelta una risita y nos dice: “No hay venta de boletería, y si van a comprar revendidas mostrámelas antes de pagar, porque hay muchas truchas”.
Aunque no esperamos un lleno con estos dos equipos venidos a menos, clásico es clásico y teníamos prevista esta situación, ya sospechábamos que las entradas las compraríamos a revendedores.
Caminamos unos metros y nos detenemos cerca del arco sur de una de las canchas públicas. Ni el despiadado frío puede arruinar el ambiente que genera la hinchada en las afueras del estadio. Se nos acerca un hombre y nos ofrece entradas, 150 pesos cada popular. Le pregunto si se llena el Alberto J. Armando y me responde: “Yo creo que sí che, todavía falta un rato”. Son las siete y ya está oscuro, el encuentro arranca a las ocho con veinte. Decidimos esperar.
Llegamos a la conclusión de que faltando poco para el inicio del juego nos venderán las boletas más baratas. Cada dos por tres se nos van acercando a ofrecérnoslas, y vamos estudiando a cada tipo para deducir la confiabilidad como consecuencia del aspecto. Al de mejor apariencia, previo consenso, será al que le compremos los dos tickets.
El pasamontaña, los guantes y la bufanda ya no valen medio, la nevera porteña arrecia contra nosotros. Falta media hora para que arranquen a jugar Xeneizes y Rojos. Tenemos que dar sentencia, ¿a quién le compramos? Un “chavón” con gorra y uniforme original de entrenamiento es el elegido. Sin mucho regateo nos acepta los 80 pesos por cada entrada. Llama por radio, aparece un gordo con pinta de maleante, le da los dos tickets y le recibe el dinero. El “chavón” nos entrega las boletas que le dio el gordo y nos indica por dónde entrar.
Mientras caminamos hacia el ingreso de la popular la emoción va creciendo. Al parecer veremos las tribunas colmadas, la cantidad de público que va entrando es numerosa. Se escuchan cantos, se ven banderas y se respira fútbol. La Bombonera nos recibirá por primera vez, con todo su esplendor.
Nos acercamos a la puerta, unos cinco metros nos separan del acceso y un miembro de la seguridad ve las entradas y nos detiene: “No pueden pasar, esas boletas son truchas”. Nos pide los dos trozos de papel, los revisa y confirma la terrible noticia: “Son falsas, se rompen”. Las rasga con facilidad y las mete en un bolsillo. No quiere devolvérnoslas para que vayamos a reclamarle al “chavón”, pero la insistencia de mi compañero le hace cambiar su negativa.
Vamos a paso rápido porque faltan pocos minutos para que comience el partido y tenemos que encontrar al estafador. El ego sufre cuando te engañan y si le sumamos la pérdida de plata mucho más. El farsante tiene que aparecer.
Llegamos a la otrora atractiva cancha aledaña, la rabia no me permite ver las cosas con los mismos ojos de hace unas horas. Después de chequear el lugar divisamos al hombre que nos tramó, no fue tan inteligente como para irse. Mi amigo colombiano lo encara y le pide el dinero; el “chavón” intenta persuadirnos y nos ofrece unas nuevas entradas por menos pesos. Le exigimos otra vez la plata y no tiene más opción que ir a hablar con el gordo, este le reprime y le entrega los billetes, que luego nos son devueltos.
En pocos minutos los alrededores del estadio quedan casi desiertos y la policía retira las barreras de metal. La ilusión de ver el partido murió con la rapidez de un parpadeo. Desde afuera escuchamos las hinchadas de ambos equipos recibiendo a sus jugadores y sentimos como late La Bombonera. La tristeza hace que la noche enfríe mucho más.
Nos ponemos a caminar por una de las calles que encierran el estadio, todavía hay personas llegando al partido. Al hablar con uno de los trabajadores de los accesos descubrimos que Boca nunca vende entradas en taquilla. Los lugares están reservados para sus socios, que exceden en número la capacidad del recinto. Las pocas boletas legales que existen en la calle son recibidas por algunos hinchas de manos de los propios directivos y no son baratas. Hay otras formas de ingresar a los partidos del Xeneize, pagando buena plata a ciertas personas y siguiendo sus instrucciones. El deporte no es ajeno a la corrupción y este es otro de tantos ejemplos.
Desde la acera vemos la barra roja y, más abajo, parte de los aficionados locales. El ambiente es único, en pocos estadios del mundo se vive un partido como en el de Boca y no hace falta estar adentro para saberlo. Muchos hinchas auténticos se quedaron en las calles circundantes escuchando el juego por radio. Ellos también sufren por la mafia de las entradas.
Nos quedamos a hacer compañía a los aficionados excluidos del privilegiado grupo que está adentro. Miro a los lados y detallo las viejas calles de casas afrancesadas, con sus aceras cubiertas de hojas que antes de caer fueron teñidas de marrón por el otoño. Los faros alumbran con luces cálidas y tenues. Analizo la escena y percibo la magia de estar escuchando el partido en ese lugar, a través de un viejo radio puesto sobre el techo de un Chevrolet de los años ochenta. La Boca recuperó el encantó que la estafa le había quitado. El clásico terminó 1 a 1, por los Xeneizes marcó Palermo y por los rojos de Avellaneda lo hizo Villafañez.
Por @GustavoECL
(Crónica escrita para www.futbolestodo.com)
Fotos: @CarlosHclavijo
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jueves, 5 de mayo de 2011
viernes, 18 de marzo de 2011
El Cuarto de los Chécheres RADIO
Este domingo comienza la edición de radio semanal del blog, todos a escuchar El Cuarto de los Chécheres vía Ustream en --> http://www.ustream.tv/channel/el-cuarto-de-los-checheres-radio
20 Col, 20.30 Vzla y 22 horas Arg
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jueves, 3 de febrero de 2011
Te vi!!!
Me mudo a Buenos Aires a cursar la Maestría en Periodismo Documental de la Universidad Nacional de Tres de Febrero... :D :D :D :D :D
viernes, 7 de mayo de 2010
Why don´t you get a job?
En estos momentos siento, y pienso, que los comunicadores sociales recién graduados en Venezuela somos prescindibles en el mercado laboral. Pocas ofertas, y las que hay prometen sueldos bajos. Mierda!
Tanto estudiar y tanto apuro para nada.
Nota: quise postear el video original pero Sony lo protegió en youtube.
Tanto estudiar y tanto apuro para nada.
Nota: quise postear el video original pero Sony lo protegió en youtube.
martes, 27 de abril de 2010
Táchira - Caracas: más que fútbol, una declaración cultural

Un rectángulo de juego, 22 futbolistas y dos colores que, durante noventa minutos, representan dos Estados de Venezuela que compiten deportivamente para ganar mucho más que tres puntos. Se busca la gloria, defender el orgullo y afianzar diferencias culturales que caracterizan a dos regiones del país.
Táchira – Caracas, Caracas – Táchira. El antagonismo de la capital y la provincia, el que quiere imponer sus reglas y el que establece las suyas, el rojo y el glorioso amarillo y negro. No hay un partido que genere mayor expectativa en todo el territorio nacional que este, el clásico moderno del fútbol venezolano.
El Deportivo Táchira es mucho más que una institución deportiva del Estado, mucho más que simple entretenimiento para los aficionados al fútbol. El Deportivo Táchira es un patrimonio, una bandera que identifica a millones de personas, no solo en Los Andes, sino en diversos espacios de Venezuela.
Por ello los enfrentamientos con el Caracas FC se viven de forma especial, es una jornada más en el calendario, pero es una fecha enmarcada por los aficionados. Desde 1985 muchas veces se han visto las caras y cada uno de esos compromisos se han vivido con pasión, con la sangre caliente y el corazón a punto de salir disparado del pecho de los protagonistas.
Este 28 de abril de 2010 no será distinto, porque una nueva edición del clásico del fútbol profesional venezolano va a ser disputada, y los adversarios sacarán sus virtudes y esconderán las flaquezas para intentar llevarse los tres puntos al camerino.
Un ingrediente especial es que ambos equipos llegan a este encuentro disputando la punta del torneo, y quien gane se ubicará en lo más alto de la tabla de posiciones del clausura. Esto hace que el Deportivo Táchira se juegue muchos intereses en este partido.
Todo clásico del mundo se juega con los dientes apretados y máxima concentración, no es un partido cualquiera, es un Caracas – Táchira. Y muchos jugadores del Carrusel Aurinegro saben lo que significa un encuentro de estos porque su recorrido se los ha enseñado.
Pero no solo dentro de la cancha se deja todo. Las hinchadas desde las tribunas experimentan estos partidos de manera particular, y su apoyo es fundamental para los jugadores. Por ello la sana competencia, para dejar claro quien alienta más, es un as bajo la manga para los equipos. De eso sabe bastante la mejor afición de Venezuela, la del Deportivo Táchira.
De cualquier manera las palabras no alcanzan para describir un Caracas – Táchira, todo se decide en la cancha. Once contra once batallan por gritar gol… ese anhelado instante de éxtasis deportivo que puede inclinar la balanza a favor de uno u otro. Mañana se juega una nueva edición del clásico nacional, toda la atención apunta a este evento y luego de los noventa minutos el Deportivo Táchira podrá dar más grandeza a su historia.
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