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miércoles, 29 de febrero de 2012

"La pelota no se mancha".

El fútbol a modo de mundo paralelo, permite que personas y organizaciones con intereses sucios efectúen sus fechorías impunemente. Da para todo, es el deporte más hermoso que ha sido profanado por aquellos que sin su protección no podrían lucrarse o promocionarse. La omnipotencia de las cúpulas directivas y barras ligadas a este deporte, como consecuencia directa de la omnipotencia de la Fifa ante cualquier instancia de justicia en el mundo, mantiene blindadas a muchas mafias de cara blanca.

El fútbol, ese maravilloso deporte que tanto amamos, no sólo simboliza día a día cada uno de los matices de la vida, también solapa –inocentemente ¿?- los actos más desleales que puede ejecutar el ser humano.

En este contexto, como nunca, cobra fuerza la frase de Maradona: “La pelota no se mancha”.

domingo, 24 de julio de 2011

Con La Vinotinto puesta

Gustavo Contreras León – En twitter: @GustavoECL


La actuación de La Vinotinto en la Copa América es resultado del crecimiento que viene presentando el fútbol venezolano desde hace más de una década y sirve como impulso para las próximas eliminatorias, rumbo al mundial del 2014 que se jugará en Brasil. Sin embargo, en esta oportunidad, quiero referirme al sentimiento nacional, ese que va más allá del fútbol y se traduce en el amor a un país: Venezuela.

Como consecuencia de la exitosa presencia de la selección en el torneo, nos sentimos orgullosos de ser de la patria de Bolívar. Es una emoción normal y obvia cuando nuestro equipo logra llegar a instancias finales de un campeonato tan prestigioso. Ahora, el asunto es que aprendamos a decir con honor, día a día, “soy venezolano”.

Muchas veces le damos excesiva importancia a lo que nos venden desde afuera. Está bien admirar o resaltar deportistas, músicos o artistas de otros países, que por méritos se ganan el respeto y la simpatía de cada uno de nosotros, pero nunca he compartido ese empeño que he visto en amigos, colegas, conocidos y medios de comunicación de poner primero (entendiendo como mejor) las cosas o las personas que vienen del extranjero, antes que las nuestras.

Estar varios meses fuera del país me ha mostrado lo que, a mi parecer, nos hace falta a los venezolanos: el convencimiento de que somos los mejores y tenemos lo mejor. Solo así lograremos que Venezuela, con todo lo que tiene, resalte con mayor fuerza en el resto del mundo.

En este momento de unión en torno al fútbol, aprovechemos para extender ese patriotismo a cuantos paisanos podamos. La idea es no bajarnos del bus Vinotinto nunca más, que las camisetas de otras selecciones no sean más que souvenirs o parte de una colección. Y lo del bus Vinotinto que aplique en todos los ámbitos de la vida.

Un español, un argentino, un colombiano o un francés no se van a poner la camiseta de Venezuela, siempre tendrán la de su país, por eso les respetamos. Allí es cuando tenemos que entender que, si no alzamos nuestra bandera, nadie más lo hará por nosotros.

Hagamos que este triunfo deportivo, que nos ha puesto en boca del mundo entero, se mantenga vigente en cada acción que realicemos, en cada trabajo que hagamos y cada palabra que digamos. En nuestra tierra se están haciendo miles de cosas para sentirnos orgullosos, pero tenemos que abrir los ojos y descubrirlas, apoyarlas y potenciarlas. Sigamos haciendo grande a nuestro país, está en nuestras manos.

La franela Vinotinto no sólo representa un equipo de fútbol, porque ella simboliza las ricas arepas, las hermosas playas, el Salto Angel, la música de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, el delicioso pabellón criollo, el buen café, la recta de Johan Santana, las letras de Rómulo Gallegos, los Andes cordiales y muchísimas cosas más; pero, lo más importante, es que en esa camiseta están las almas de 30 millones de venezolanos, sin duda alguna, los ciudadanos con mayor calidad humana en el mundo.

Link: http://futbolestodo.com/main/con-la-vinotinto-puesta/

lunes, 9 de mayo de 2011

La inaccesible caja de bombones


El frío aumenta considerablemente con el pasar de las horas, durante el segundo día de mayo en Buenos Aires. Cerca de las cinco de la tarde el colectivo 29 me deja en la avenida Almirante Brown, no hay nadie jugando en los dos campos de fútbol públicos de la entrada a La Boca. No es momento de jugar, sino de ver jugar.

Las encharcadas zonas de las arquerías, despobladas de pasto, en uno de los campos adyacentes a Casa Amarilla, son parte del incorrupto decorado futbolero del sector. Aquí juegan los chicos del barrio, y unos metros más allá, dentro de algunas paredes y rejas identificadas con un escudo de borde amarillo y fondo azul, entrenan día a día sus ídolos. El lugar sugiere tanto fútbol que podría jurar que el fuerte viento que corre, me susurra: “Jugá nene, tocá la pelota un poco”. El acento no puede ser otro.

Pero no es día de entrenamiento este lunes en Casa Amarilla. La coincidencia del mundialmente celebrado día del trabajador con el domingo, obligó a la AFA a mover los partidos dominicales de la fecha 12 para hoy. A pocos metros, La Bombonera espera el inicio de la fiesta, que tiene un invitado de lujo, otro grande: el Club Atlético Independiente.

Como estaba previsto, entradas las seis de la tarde me encuentro con el colega colombiano que me acompañará a ver el partido. No vamos acreditados, no vamos a trabajar, el plan es ingresar al estadio como aficionados que somos a este deporte. Boca y El Rojo de Avellaneda no vienen bien en el torneo, por lo que la disponibilidad de entradas no será un problema.

Mientras caminamos vemos que la gente va poblando poco a poco el lugar. Se forman pequeños grupos de personas, todas con los colores locales. Apuramos el paso y preguntamos al seguridad de la primera barrera metálica por las taquillas para comprar los tickets, el oficial suelta una risita y nos dice: “No hay venta de boletería, y si van a comprar revendidas mostrámelas antes de pagar, porque hay muchas truchas”.

Aunque no esperamos un lleno con estos dos equipos venidos a menos, clásico es clásico y teníamos prevista esta situación, ya sospechábamos que las entradas las compraríamos a revendedores.


Caminamos unos metros y nos detenemos cerca del arco sur de una de las canchas públicas. Ni el despiadado frío puede arruinar el ambiente que genera la hinchada en las afueras del estadio. Se nos acerca un hombre y nos ofrece entradas, 150 pesos cada popular. Le pregunto si se llena el Alberto J. Armando y me responde: “Yo creo que sí che, todavía falta un rato”. Son las siete y ya está oscuro, el encuentro arranca a las ocho con veinte. Decidimos esperar.

Llegamos a la conclusión de que faltando poco para el inicio del juego nos venderán las boletas más baratas. Cada dos por tres se nos van acercando a ofrecérnoslas, y vamos estudiando a cada tipo para deducir la confiabilidad como consecuencia del aspecto. Al de mejor apariencia, previo consenso, será al que le compremos los dos tickets.

El pasamontaña, los guantes y la bufanda ya no valen medio, la nevera porteña arrecia contra nosotros. Falta media hora para que arranquen a jugar Xeneizes y Rojos. Tenemos que dar sentencia, ¿a quién le compramos? Un “chavón” con gorra y uniforme original de entrenamiento es el elegido. Sin mucho regateo nos acepta los 80 pesos por cada entrada. Llama por radio, aparece un gordo con pinta de maleante, le da los dos tickets y le recibe el dinero. El “chavón” nos entrega las boletas que le dio el gordo y nos indica por dónde entrar.

Mientras caminamos hacia el ingreso de la popular la emoción va creciendo. Al parecer veremos las tribunas colmadas, la cantidad de público que va entrando es numerosa. Se escuchan cantos, se ven banderas y se respira fútbol. La Bombonera nos recibirá por primera vez, con todo su esplendor.


Nos acercamos a la puerta, unos cinco metros nos separan del acceso y un miembro de la seguridad ve las entradas y nos detiene: “No pueden pasar, esas boletas son truchas”. Nos pide los dos trozos de papel, los revisa y confirma la terrible noticia: “Son falsas, se rompen”. Las rasga con facilidad y las mete en un bolsillo. No quiere devolvérnoslas para que vayamos a reclamarle al “chavón”, pero la insistencia de mi compañero le hace cambiar su negativa.

Vamos a paso rápido porque faltan pocos minutos para que comience el partido y tenemos que encontrar al estafador. El ego sufre cuando te engañan y si le sumamos la pérdida de plata mucho más. El farsante tiene que aparecer.

Llegamos a la otrora atractiva cancha aledaña, la rabia no me permite ver las cosas con los mismos ojos de hace unas horas. Después de chequear el lugar divisamos al hombre que nos tramó, no fue tan inteligente como para irse. Mi amigo colombiano lo encara y le pide el dinero; el “chavón” intenta persuadirnos y nos ofrece unas nuevas entradas por menos pesos. Le exigimos otra vez la plata y no tiene más opción que ir a hablar con el gordo, este le reprime y le entrega los billetes, que luego nos son devueltos.

En pocos minutos los alrededores del estadio quedan casi desiertos y la policía retira las barreras de metal. La ilusión de ver el partido murió con la rapidez de un parpadeo. Desde afuera escuchamos las hinchadas de ambos equipos recibiendo a sus jugadores y sentimos como late La Bombonera. La tristeza hace que la noche enfríe mucho más.

Nos ponemos a caminar por una de las calles que encierran el estadio, todavía hay personas llegando al partido. Al hablar con uno de los trabajadores de los accesos descubrimos que Boca nunca vende entradas en taquilla. Los lugares están reservados para sus socios, que exceden en número la capacidad del recinto. Las pocas boletas legales que existen en la calle son recibidas por algunos hinchas de manos de los propios directivos y no son baratas. Hay otras formas de ingresar a los partidos del Xeneize, pagando buena plata a ciertas personas y siguiendo sus instrucciones. El deporte no es ajeno a la corrupción y este es otro de tantos ejemplos.


Desde la acera vemos la barra roja y, más abajo, parte de los aficionados locales. El ambiente es único, en pocos estadios del mundo se vive un partido como en el de Boca y no hace falta estar adentro para saberlo. Muchos hinchas auténticos se quedaron en las calles circundantes escuchando el juego por radio. Ellos también sufren por la mafia de las entradas.

Nos quedamos a hacer compañía a los aficionados excluidos del privilegiado grupo que está adentro. Miro a los lados y detallo las viejas calles de casas afrancesadas, con sus aceras cubiertas de hojas que antes de caer fueron teñidas de marrón por el otoño. Los faros alumbran con luces cálidas y tenues. Analizo la escena y percibo la magia de estar escuchando el partido en ese lugar, a través de un viejo radio puesto sobre el techo de un Chevrolet de los años ochenta. La Boca recuperó el encantó que la estafa le había quitado. El clásico terminó 1 a 1, por los Xeneizes marcó Palermo y por los rojos de Avellaneda lo hizo Villafañez.

Por @GustavoECL
(Crónica escrita para www.futbolestodo.com)

Fotos: @CarlosHclavijo

martes, 27 de abril de 2010

Táchira - Caracas: más que fútbol, una declaración cultural


Un rectángulo de juego, 22 futbolistas y dos colores que, durante noventa minutos, representan dos Estados de Venezuela que compiten deportivamente para ganar mucho más que tres puntos. Se busca la gloria, defender el orgullo y afianzar diferencias culturales que caracterizan a dos regiones del país.

Táchira – Caracas, Caracas – Táchira. El antagonismo de la capital y la provincia, el que quiere imponer sus reglas y el que establece las suyas, el rojo y el glorioso amarillo y negro. No hay un partido que genere mayor expectativa en todo el territorio nacional que este, el clásico moderno del fútbol venezolano.

El Deportivo Táchira es mucho más que una institución deportiva del Estado, mucho más que simple entretenimiento para los aficionados al fútbol. El Deportivo Táchira es un patrimonio, una bandera que identifica a millones de personas, no solo en Los Andes, sino en diversos espacios de Venezuela.

Por ello los enfrentamientos con el Caracas FC se viven de forma especial, es una jornada más en el calendario, pero es una fecha enmarcada por los aficionados. Desde 1985 muchas veces se han visto las caras y cada uno de esos compromisos se han vivido con pasión, con la sangre caliente y el corazón a punto de salir disparado del pecho de los protagonistas.

Este 28 de abril de 2010 no será distinto, porque una nueva edición del clásico del fútbol profesional venezolano va a ser disputada, y los adversarios sacarán sus virtudes y esconderán las flaquezas para intentar llevarse los tres puntos al camerino.

Un ingrediente especial es que ambos equipos llegan a este encuentro disputando la punta del torneo, y quien gane se ubicará en lo más alto de la tabla de posiciones del clausura. Esto hace que el Deportivo Táchira se juegue muchos intereses en este partido.

Todo clásico del mundo se juega con los dientes apretados y máxima concentración, no es un partido cualquiera, es un Caracas – Táchira. Y muchos jugadores del Carrusel Aurinegro saben lo que significa un encuentro de estos porque su recorrido se los ha enseñado.

Pero no solo dentro de la cancha se deja todo. Las hinchadas desde las tribunas experimentan estos partidos de manera particular, y su apoyo es fundamental para los jugadores. Por ello la sana competencia, para dejar claro quien alienta más, es un as bajo la manga para los equipos. De eso sabe bastante la mejor afición de Venezuela, la del Deportivo Táchira.

De cualquier manera las palabras no alcanzan para describir un Caracas – Táchira, todo se decide en la cancha. Once contra once batallan por gritar gol… ese anhelado instante de éxtasis deportivo que puede inclinar la balanza a favor de uno u otro. Mañana se juega una nueva edición del clásico nacional, toda la atención apunta a este evento y luego de los noventa minutos el Deportivo Táchira podrá dar más grandeza a su historia.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Avalancha Sur: el canto de una juventud

Se dice que el color amarillo significa alegría, felicidad, inteligencia, energía, y el negro quiere decir poder, elegancia, formalidad, muerte o misterio; pero para los jóvenes que integran la Avalancha Sur, estos dos colores, juntos, tienen un significado concreto: Deportivo Táchira.



Atrás quedaron los días en Pueblo Nuevo en los que el estadio era colmado por espectadores un tanto más fríos y callados, que se limitaban a ver el juego sentados, escuchando la radio, y cantaban y brincaban sólo en los goles o en alguna que otra ocasión. Se podría decir que era un ambiente más parecido al que se vive en algunos países europeos. Por supuesto, no es motivo de demérito para esos aficionados, simplemente eran otros años y otras maneras de vivir el fútbol.


Aquellos seguidores siguen asistiendo al estadio, pero ya no representan el todo, porque la tribuna sur del Templo Sagrado del fútbol venezolano alberga un movimiento cultural juvenil, que se podría decir que es reciente en el país, pero nace inspirado en las barras que hacen vida, desde hace años, en el sur del continente americano.


Los hijos de esos simpatizantes del 'Carrusel Aurinegro' crecieron viendo al equipo junto a sus padres, tíos o abuelos, y conservaron la pasión, pero decidieron darle un vuelco a la forma de vivir los partidos cada domingo. Ahora se encargan de animar a los jugadores y de contagiar al resto de personas que asisten a la cancha.


La gestación de una Avalancha


Por allá en 1997, un grupo de muchachos tachirenses, amantes del equipo aurinegro, decidieron organizarse y formar una barra, dedicada a alentar a la oncena durante los 90 minutos de juego, con cánticos, banderas, trapos y saltos.


El grupo inició su recorrido en las gradas de la popular central, donde competían por el dominio con los extintos 'Goochigans', pero al llegar a un acuerdo, en el año 2000, luego de que el Deportivo Táchira ganara la quinta estrella, los miembros de la barra decidieron mudarse hacia la tribuna sur, y allí comenzó a ensamblarse la máquina que hoy mueve masas.


Tuvieron varios nombres antes del actual. Nacieron como 'La 12', luego los integrantes sobrevivientes de los 'Goochigans' se unieron a ellos, y al marcharse de la central pasaron a ser el 'Comando Sur'. Pero no fue sino hasta el año 2006, por determinación de los primeros integrantes, conocidos como la vieja escuela, cuando se denominaron 'Avalancha Sur'.



Las primeras canciones largas entonadas por la barra fueron adaptaciones de las creadas por hinchadas de equipos argentinos. Varias temporadas después se fueron creando cánticos propios, inspirados por el equipo amarillo y negro y su andar en el torneo local. El carnaval iba tomando fuerza.


La sed de los aficionados tachirenses, sin duda los únicos en Venezuela que dan la importancia debida al torneo nacional, por tener de cerca otra vez al equipo atigrado, ocasionó que volvieran los domingos de fiesta a Pueblo Nuevo, y la vieja escuela recibió a miles de jóvenes.


Año tras año se fue sumando gente y la Avalancha Sur se expandió en las gradas, pero el regreso del Deportivo Táchira, luego de hacer vida un par de años en Caracas, por la remodelación del estadio para la Copa América 2007, fue el detonante de un movimiento que se vio fortalecido y ahora parece indestructible.


El grito de un Estado


Ya consolidada, la Avalancha Sur ahora no tiene techo, su único objetivo es apoyar sin descanso a la oncena aurinegra y, sin duda, crecer tras cada partido. Viajan a todos los estadios del país para acompañar al plantel, "en las buenas y en las malas", como ellos resaltan. Porque un equipo de fútbol se fortifica gracias a su afición y viceversa.


Pero la barra no es sólo un gran número de personas que van a cantar temas "futboleros". La Avalancha es un espacio de manifestación cultural y de pensamiento, donde varias generaciones de muchachos, unidas por una pasión, declaran sus principios e ideales, siendo uno el mensaje principal: Somos tachirenses.


Ante tanto bombardeo mediático proveniente de la capital, los hinchas de este Estado andino levantan la voz, porque sienten el país como suyo, y es en el fútbol, donde indiscutiblemente el Táchira sobresale sobre cualquier otra región del territorio nacional, que los jóvenes consiguen un medio para anunciarle al mundo que este rincón del país también está vivo.



De una rivalidad netamente deportiva, nace el afán de realzar lo que se siente propio, el anhelo de mostrar la peculiaridad de esta gente, lo que hace que alguien sea tachirense y que los de afuera lo reconozcan como tal. Es como un grito que dice: Aquí estamos, Venezuela no es sólo Caracas, el Táchira también existe.


Decenas de autobuses provenientes de los pueblos y ciudades más alejados de San Cristóbal, empresarios que no abren su negocio los domingos que hay partido, amas de casa que no hacen almuerzo para su familia por ir al estadio y hasta niños que despiertan a sus padres, bien temprano, sosteniendo la franela rayada y con una sonrisa en la cara, son un grato ejemplo de ese amor que existe por el equipo amarillo y negro y por el Estado; y la Avalancha Sur lleva ese sentimiento a cada rincón del país.


Estas ganas de mostrarse orgullosamente como tachirenses se evidencian cada semana, en las gradas de los estadios a los que asiste la barra, convirtiendo este movimiento en un fenómeno no solo deportivo, sino también sociocultural. Algo que trasciende al simple hecho de ir a la cancha a hacer fuerza por un equipo, porque el empuje es por todo un Estado.


Los trapos: declaración de ese sentimiento


Las pancartas son carteles que muestran manifestaciones populares o protestas pùblicas. En el mundo del fútbol existe lo que se conoce como trapo, que se podría decir que es una variación de la pancarta.


Estos pedazos de tela, que pueden tener cualquier medida, sirven de lienzo para plasmar el amor de los hinchas hacia su equipo, exponer el nombre de la barra en el sector en que ésta se ubica y también para expresar ese sentimiento de ser tachirense, que colma Pueblo Nuevo.


Varias muestras de esa exteriorización cultural están a la vista cada domingo en el Templo Sagrado del fútbol nacional. Algunas no miden más de dos metros de ancho y largo, otras pueden pasar los diez metros. Lo irrefutable es que todas son hechas para decir algo. Superficial o profundo, entre líneas o manifiesto, todas dicen algo.



La Avalancha Sur exhibe un trapo que dice: "Gloriosa Mistela". La Mistela es una bebida alcohólica que, aunque no pertenece únicamente al Táchira, es un licor andino. Prueba fehaciente de ese querer exaltar lo de aquí. Dejar claro que a los jugadores del Deportivo Táchira los apoyan los tachirenses, y que ellos juegan por los tachirenses.


Otro trapo enuncia: "Benemérita Banda... Tiembla la Capital", y muestra un retrato pintado de Juan Vicente Gómez. En palabras de sus creadores, con él quieren "reivindicar la tachiranidad, rescatar nuestros referentes históricos, que representan nuestra inconformidad con el sistema centralista fomentado en Caracas y expresar que aquí se está gestando un sistema que comienza por nuestra cultura".


Estos trozos de tela son una forma más de expresar el querer a esta tierra, que para los aficionados es representada por el popular 'Carrusel Aurinegro', pero también son los cánticos, las bombas, los fuegos artificiales, los saltos y las banderas, otros métodos de evidenciar ese cariño. Lo importante es que nunca se consuma ese ideal de la Avalancha Sur de animar cada domingo en el estadio, porque no es hacer fuerza sólo por un equipo... es empujar por todo un Estado.



P.D. Esto lo escribí para la página juvenil de los domingos del diario La Nación.
Aquí el link: http://www.lanacion.com.ve/noticias.php?IdArticulo=98374&XR=2

lunes, 12 de mayo de 2008

¡El próximo domingo!


Son las 7:45 de la noche en un domingo de mayo que, probablemente, no tiene mucha trascendencia para algunos, pero para muchos es importante. Dos razones hacen que sea un domingo especial: Es el día de la madre y el Deportivo Táchira puede coronarse campeón del torneo clausura 2008, y nada mejor para celebrar lo uno y esperar por lo otro que un buen asado, Johnnie el caminante de 12 años y muchas ganas de festejo.

Atrás quedaron los jugosos filetes, los embutidos alemanes y la fiel acompañante guasacaca. Un banquete que pasó de ser co – protagonista en la tarde a un simple recuerdo agradable en la noche. Ya son las 7:45 y pocos evocan, siquiera, el olor emanado por la parrilla horas atrás.

Las conversaciones típicas entre familiares ahogaron sus voces. Ya sólo un pequeño susurro se escucha en uno de los costados del lugar. Un pequeñísimo grupo que se resiste a ser hipnotizado por la pantalla grande colgada en la pared central del bar de la casa de la abuela. Por cierto, feliz día abuelas y para ti también mamá.


Ya el grupo no es pura familia y ya no son 18 porque hay otros tantos. Todos amigos que llegaron alentando. Las botellas del caminante se van vaciando poco a poco. Algunos beben rápido y otros despacio. Unos prefieren cerveza y pocos son los que no están tomando, pero hay algo en común y es que el corazón que les està palpitando bombea sangre de dos colores. Los del amarillo y negro que está jugando.

Son las 7:45 y esos más de 18 gritan, maldicen, se tapan los ojos, beben, intercambian impresiones, rellenan sus vasos y algunos dan un beso a la madre que tienen al lado. Faltan poco más de diez minutos para que termine el partido y el marcador dice: 0 – 0. Todos los presentes conocen el resultado del Caracas F.C., que jugó más temprano, y saben que una victoria le otorgará el campeonato al “aurinegro”. Ese que se escapó después del año 2000 y todos quieren que vuelva a casa. Sí, a casa. Porque en todo el país saben, que en Venezuela el fútbol sólo tiene una casa.


Las madres agradecen que en su día, al Deportivo Táchira le haya correspondido jugar de visitante. Sin embargo a las seis de la tarde todo un Estado encendió sus televisores. Bares, casas, restaurantes y cafés conceden el rating más alto en su corta vida a un conocido canal deportivo. Tan sólo 2065 hinchas viajaron las 12 horas para ver la posible coronación en el lugar, los cerca de millón y medio de habitantes tachirenses que restan lo ven por T.V.

Hace falta un gol, mientras los más de 18 en el bar de la casa de la abuela escuchan una trompeta a la distancia. Alguien abrió la puerta de la casa para dar paso al regalo de las madres de la familia. El sonido del instrumento se hace más fuerte mientras cruza la casa desde la entrada al lugar en que se encuentra la pantalla. Llegaron los mariachis. Nunca llegan antes de la hora, siempre un poco retrasados, pero esta vez no. Son las 7: 45 y faltan poco más de diez minutos para que ese tanto salvador no postergue la fiesta. Aunque muchos prefieren que sea pospuesta, porque nada como celebrar en casa.


Los mariachis entran y el de la guitarra no se percata de que hay una pantalla y todos están mirando hacia ella. Uno de los más de 18 hace una señal con su mano y el músico se aparta. Ellos tocan y solo dos o tres prestan atención y al pasar dos minutos el conjunto entero comienza a tocar de memoria y a mirar el partido. Quisieran haber estado en su casa o en algún bar viéndolo, pero es el día de las madres y tienen muchos contratos que cumplir. Corren con suerte y miran los momentos finales del juego mientras suenan sus instrumentos obligados por el compromiso. Unos segundos más tarde se pueden apreciar algunos pequeños saltos del violinista luego de un remate de Morán.

Nadie esperaba vivir esos últimos minutos de espera por el campeonato a ritmo de canciones de Vicente Fernández, pero así fue. Ya pasaron las 7:45 y el sufrimiento fue intenso. El marcador nunca dejo de ser 0 – 0 y más de 18 personas escucharon rancheras mientras sus rostros reflejaban cierta inconformidad y amargura.


La celebración tiene que esperar. Los mariachis siguen tocando unos minutos más, pero “El Rey” no suena. Termina la música, el grupo atraviesa la casa de vuelta a la entrada y allí reciben su pago, al mismo tiempo que alguien, al percatarse del ambiente de tristeza, con una sonrisa y alzando un vaso dice: “¿Pero cual es la amargura? Si el próximo domingo lo ganamos”. Y la alegría volvió a reinar porque esos más de 18 y el millón y medio restante de tachirenses saben que el siguiente domingo el campeonato llegará y cada vez està más cerca el día en que el verdadero rey del fútbol Venezolano volverá a su lugar. Aguante el Deportivo Táchira.

jueves, 10 de abril de 2008

Deportivo Táchira de la Grandeza a la Pasión

Las horas parecen correr más lento cada domingo que juega el Deportivo Táchira en San Cristóbal. Ese tiempo que existe desde el despertar hasta el momento de ir al estadio para ver jugar al equipo de fútbol más grande de Venezuela simula pausarse por momentos, para hacer la espera mucho más intensa en emociones.

Ansias, amor, dolor, alegría y tristeza, por sólo mencionar algunos, son sentimientos que están presentes en cualquier verdadero seguidor de un equipo de fútbol de cualquier parte del mundo, y los hinchas del “aurinegro” no son la excepción. En la capital del estado Táchira, como en las grandes ciudades futboleras del planeta, el deporte más hermoso del mundo es un verdadero carnaval.

Decenas de autobuses provenientes de los pueblos y ciudades más alejados de San Cristóbal, empresarios que no abren su negocio los domingos que hay partido, amas de casa que no hacen almuerzo para su familia por ir al estadio y hasta niños que van y despiertan a su padre bien tempranito, sosteniendo la franela rayada y con una sonrisa en la cara, son un grato ejemplo de ese amor que existe por el equipo amarillo y negro.

El latir de 40 mil corazones congregados en la catedral del fútbol venezolano, que despiertan su pasión gracias a ese motor insuperable llamado Avalancha Sur, con la ayuda de la fiel Torcida Aurinegra, las Guerreras y hasta la pequeña pero ruidosa Patota Aurinegra, es una experiencia única en el país. Un sentimiento que sólo despierta el Deportiva Táchira.

Ese amor por los colores, por el equipo, por la camiseta. Ese sentimiento que traspasa religiones, clases sociales y hasta posturas políticas, es precisamente una de las cosas que quiere reflejar Daniel Gómez y su equipo de Sefiní Producciones en su documental: Deportivo Táchira de la Grandeza a la Pasión, trabajo que se encuentra en proceso de edición y ya pronto a salir, pero tomando en cuenta la importancia del proyecto, se ha preparado un trailer para ir despertando un poco la expectativa. Y no es otro sino ese el motivo de esta entrada en mi blog, deseando a Daniel, compañero de carrera universitaria, de charlas futboleras y de bares, pero sobre todas las cosas, un tipo con el que comparto esa pasión por la camiseta amarilla y negra, todo el éxito del mundo con el resultado final de esta producción.

Sin más nada que decir, el trailer:

lunes, 3 de marzo de 2008

¡Seguimos punteros!


No había querido escribir nada hasta el momento, pero pienso que ya es hora y por eso esta entrada. El arranque del Deportivo Táchira en el torneo clausura 2008 es el ideal. En el partido de ayer frente a Guaros de Lara se repitió lo del juego anterior (quince días atrás frente al Italia) y lo que será cada encuentro aquí en San Cristóbal en lo que queda de certamen. Los equipos van a venir simplemente a cortar el juego en el mediocampo y esperar algún contraataque, ofreciendo siempre un vendaval de patadas a nuestros jugadores.

Asimismo, como vimos ayer en el estadio, los árbitros vienen a hacer todo lo posible por perjudicar al equipo aurinegro. No sabemos que coño es lo que tienen contra nosotros pero pareciera que no les conviene que el Deportivo Táchira salga campeón. Pero saben qué, ¡Váyanse para el carajo!. El equipo ganó el partido, van seis de seis y seguimos punteros. Ni con toda la Federación Venezolana de Fútbol en contra van a quitarnos el título. Me atrevo a escribir hoy, que si en dos semanas el “Carrusel Aurinegro” vence al Caracas F.C. en el Olímpico de la UCV, se titulará campeón.

Y me perdonan mis familiares, amigos y conocidos de Caracas, pero como aquí no estoy escribiendo para ningún periódico ni haciendo un reporte para el programa de televisión, porque este es mi blog, donde escribo lo que me da la gana, no tengo que ser objetivo y puedo dejar salir al hincha que llevo dentro:

(8) Caraqueño caraqueño
que amargado se te ve
cada vez falta menos
para volvernos a ver (8)

Aquí les dejo un video que conseguí en Youtube con las mejores jugadas del partido contra Guaros.



P.D. De nuevo asistieron 30.000 personas al Polideportivo de Pueblo Nuevo.


lunes, 11 de febrero de 2008

¿Qué pasó con la Guacamaya?


Una pregunta con respuestas inciertas, dudosas o misteriosas. Después de meses de estar en la cima de la fama, aparecer en portadas de innumerables revistas, salir en programas de televisión y ser aclamada por miles y miles de personas a lo largo y ancho del territorio nacional, ya nadie sabe donde se encuentra.

En ocasiones, cuando voy caminando por la calle, cuando estoy en la universidad o cuando me echo unos ‘palitos’ sociales con mis amigos, me pregunto: ¿Qué será de la vida de este personaje?, ¿terminaron sus días de celebridad?, ¿habrá terminado en el zoológico de Capacho?

Lo más sorprendente de este asunto es que hay muchas otras personas que se hacen preguntas parecidas, no soy el único que piensa en esto, lo que despertó aun más mi curiosidad. La pregunta zumba en mi cabeza: ¿Qué coño pasó con Guaky?


Son muchas las hipótesis sobre su situación actual. Algunas de estas suposiciones han pasado a ser mitos urbanos que se alimentan constantemente de la falta de información oficial (¿u oficialista?) sobre esta colorida celebridad. Luego de una “seria” investigación sobre el paradero de la guacamaya del fútbol, estas son las más probables de todas las conjeturas hechas:

1- Se dice por ahí, que al finalizar la Copa América, Guaky perdió su puesto en las cúpulas oficialistas y ahora, a manera de venganza, se unió a la CIA, aprovechando sus conocimientos sobre el funcionamiento interno del gobierno, para derrocar a Chávez en lo que la gente llama: LA CONSPIRACIÓN EMPLUMADA. Ya Mario Silva se encuentra haciendo averiguaciones, para presentar toda la logística de este complot en La Hojilla.

2- Otras personas afirman que, debido al no tan buen momento por el que pasa River Plate (tienen aaaañossss pasando por un no tan buen momento) y a que no encuentran manera de ganar algún tìtulo de importancia. Guaky, valiéndose de sus virtudes como futbolista, tiene pensado serrucharle el puesto a Diego Simeone si éste no obtiene buenos resultados durante el año.

3- También pude averiguar que, en sus días de celebridad, conoció a varios productores importantes de cine y les presento el guión de una película que sería algo así como la versión criolla de Madagascar. En estos momentos el film se encuentra en proceso de pre – producción y otros personajes serían interpretados por La Vaca Mariposa de Tío Simón, La Pulga y El Piojo (que no encuentran trabajo desde el famoso disco de Serenata Guayanesa), y Aristóbulo que haría el papel de un mono parlanchín.

4- Una suposición hecha por una gran cantidad de personas y, tal vez, la más terrible, es que la cèlebre guacamaya cayó en una profunda depresión al ver que sus días como estrella se apagaban. Esto le llevo al mundo de las drogas y el alcohol.


Esto es lo que tengo por el momento. Espero confirmar en un futuro si alguno de estos mitos sobre Guaky es real. Los mantendré informados.



(video de Guaky en sus días como imagen de la Copa América Venezuela 2007)

viernes, 8 de febrero de 2008

El inicio de una nueva era


Miércoles 6 de febrero de 2008. Terminan los carnavales y el Ministerio de Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia anuncia que el número de fallecidos por accidentes de transito este año durante las pintorescas fiestas disminuyo 8.4 % en comparación al año pasado. Por otro lado, los medios de comunicación a nivel mundial informan que “el voto hispano fue crucial en la victoria de Hillary Clinton frente a Barack Obama en los estados de Nueva York, California, Arizona y Nueva Jersey en las primarias del ‘supermartes’” (Yahoo noticias). Pero lo que concentra la atención de gran parte de los venezolanos es el segundo partido de La Vinotinto con César Farías como director técnico.

Vamos por partes, como diría Jack ‘The Ripper’. Primero se creo un mar de especulaciones sobre el accionar del nuevo estratega de la selección de fútbol. Luego de la “mega noticia” en noviembre sobre la renuncia de Richard Páez, y unas semanas después el anuncio sobre la contratación de Farías para el cargo, los fanáticos, locutores, periodistas y gente de una u otra manera ligada al deporte más hermoso del mundo, comenzaron a reflexionar (algunos no tanto) sobre lo que podría ser del equipo con este nuevo técnico.

Lo primero que se dijo (me incluyo en este grupo de personas, cuando mis arrebatos de fanático futbolero me hicieron sacar conclusiones apresuradas) fue que: “Si el ma@#·$&%* de Richard tenía la rosca montada con su hijo, imagínense a Farías que tiene sus pupilos del Anzoátegui”. Una suposición válida para cualquiera que sabe un poco de este deporte y que tiene algún conocimiento de la carrera de César en el campeonato local. Pero siempre es bueno dar el beneficio de la duda o, por lo menos, no contar los pollitos antes de nacer, como dicen por ahí.

Ahora vamos a los primeros pasos del nuevo seleccionador nacional. Hace una convocatoria de puros jugadores que se desempeñan en la liga local para ir probando nuevas caras (o piernas) y pensar en lo que es un hecho: La selección necesita comenzar a renovar algunas líneas. Decisión acertada, en mi opinión. En esta lista sólo hubo dos convocados del Deportivo Anzoátegui (Morales y Perozo), que además ya venían siendo tomados en cuenta por Richard. Primera bofetada de Farías para todos los que decíamos que la selección sería “todo el Anzoátegui”.

Luego (y para no hacer esta entrada tan extensa), hablemos del segundo partido con Haití (no voy a opinar sobre el primero porque no lo vi). Hay que dejar claro que el rival es un equipo más que flojo técnicamente, sin ningún tipo de ideas y que cualquier selección grande, en un día bueno a media máquina podría golear fácilmente. Pero lo que sí tienen los haitianos es una gran forma física. Son un equipo fuerte, rápido y que corre los noventa minutos (esos tipos podrían jugar dos partidos seguidos y luego pelear con Godzilla y no se les acabaría la energía), y eso es precisamente lo que quería Farías para el primer partido amistoso.


Ya sabemos que el rival no era A1, pero también hay que entender que es el segundo partido de un equipo que está comenzando a absorber nuevas ideas, apenas aprendiendo lo que el técnico quiere plantear en este nuevo proceso. A esto hay que sumarle que los jugadores que llegaron del extranjero sólo tuvieron un día para entrenarse junto a los ya concentrados.

El partido estuvo malo y eso no se puede esconder. No se vio buen fútbol, los jugadores de Haití se cansaron de dar patadas a los venezolanos y el “Cafú” Arismendi ‘se comió’ un par de goles (ya escribiré algo sobre el Cafú), pero a pesar de lo aburrido que estuvo el partido se pueden rescatar algunas cosas. La pareja de recuperadores del mediocampo me dejó bastante satisfecho, sobresaliendo Tomás Rincón, que si se sigue trabajando con él y dándole oportunidad en el equipo titular, va a mejorar lo que hizo en sus días el ‘Pájaro’ Vera, y en compañía de Vielma o de Micky Mea Vitalli conformará una de las líneas más sólidas de La Vinotinto.

También es importante saber que el ‘Pequeño’ Rondón aún puede funcionar, por lo menos viniendo del banco en un momento de necesidad de volumen ofensivo. Buen regreso para él (y otra bofetada con escupitajo en la cara incluido para los que criticamos su convocatoria) que además de marcar el gol se vio con mucha movilidad y buena tenencia del balón.

Hay otras cosas buenas, como por ejemplo que Arango esta recuperando su nivel y el futuro que tiene Carlos Fernández. Por lo demás, queda esperar que se comiencen a ver los frutos reales de un nuevo proceso, porque recuerden que se necesita tiempo para que un equipo entienda lo que un nuevo entrenador quiere aportar y el mundo del fútbol venezolano debe darle todo el apoyo a este nuevo cuerpo técnico que a mi parecer ha comenzado las cosas bien y se les ve con ganas de mejorar lo que ya hizo el Dr. Páez.

Saludos y sigamos hablando de fútbol, el lenguaje universal.