jueves, 3 de febrero de 2011

Te vi!!!

Me mudo a Buenos Aires a cursar la Maestría en Periodismo Documental de la Universidad Nacional de Tres de Febrero... :D :D :D :D :D

viernes, 7 de mayo de 2010

Why don´t you get a job?

En estos momentos siento, y pienso, que los comunicadores sociales recién graduados en Venezuela somos prescindibles en el mercado laboral. Pocas ofertas, y las que hay prometen sueldos bajos. Mierda!
Tanto estudiar y tanto apuro para nada.



Nota: quise postear el video original pero Sony lo protegió en youtube.

martes, 27 de abril de 2010

Táchira - Caracas: más que fútbol, una declaración cultural


Un rectángulo de juego, 22 futbolistas y dos colores que, durante noventa minutos, representan dos Estados de Venezuela que compiten deportivamente para ganar mucho más que tres puntos. Se busca la gloria, defender el orgullo y afianzar diferencias culturales que caracterizan a dos regiones del país.

Táchira – Caracas, Caracas – Táchira. El antagonismo de la capital y la provincia, el que quiere imponer sus reglas y el que establece las suyas, el rojo y el glorioso amarillo y negro. No hay un partido que genere mayor expectativa en todo el territorio nacional que este, el clásico moderno del fútbol venezolano.

El Deportivo Táchira es mucho más que una institución deportiva del Estado, mucho más que simple entretenimiento para los aficionados al fútbol. El Deportivo Táchira es un patrimonio, una bandera que identifica a millones de personas, no solo en Los Andes, sino en diversos espacios de Venezuela.

Por ello los enfrentamientos con el Caracas FC se viven de forma especial, es una jornada más en el calendario, pero es una fecha enmarcada por los aficionados. Desde 1985 muchas veces se han visto las caras y cada uno de esos compromisos se han vivido con pasión, con la sangre caliente y el corazón a punto de salir disparado del pecho de los protagonistas.

Este 28 de abril de 2010 no será distinto, porque una nueva edición del clásico del fútbol profesional venezolano va a ser disputada, y los adversarios sacarán sus virtudes y esconderán las flaquezas para intentar llevarse los tres puntos al camerino.

Un ingrediente especial es que ambos equipos llegan a este encuentro disputando la punta del torneo, y quien gane se ubicará en lo más alto de la tabla de posiciones del clausura. Esto hace que el Deportivo Táchira se juegue muchos intereses en este partido.

Todo clásico del mundo se juega con los dientes apretados y máxima concentración, no es un partido cualquiera, es un Caracas – Táchira. Y muchos jugadores del Carrusel Aurinegro saben lo que significa un encuentro de estos porque su recorrido se los ha enseñado.

Pero no solo dentro de la cancha se deja todo. Las hinchadas desde las tribunas experimentan estos partidos de manera particular, y su apoyo es fundamental para los jugadores. Por ello la sana competencia, para dejar claro quien alienta más, es un as bajo la manga para los equipos. De eso sabe bastante la mejor afición de Venezuela, la del Deportivo Táchira.

De cualquier manera las palabras no alcanzan para describir un Caracas – Táchira, todo se decide en la cancha. Once contra once batallan por gritar gol… ese anhelado instante de éxtasis deportivo que puede inclinar la balanza a favor de uno u otro. Mañana se juega una nueva edición del clásico nacional, toda la atención apunta a este evento y luego de los noventa minutos el Deportivo Táchira podrá dar más grandeza a su historia.

martes, 21 de abril de 2009

Lo que es del cura va pa' la iglesia

Una cosa es creer en Dios y otra creer en los individuos que se proclaman representantes del Él sobre el planeta tierra. Esos que supuestamente tienen el poder para bautizar a alguien y la moral para echarnos sermones de casi una hora, todos los domingos, sobre lo que debemos hacer y lo que no.

Les parecerá raro leer en este blog sobre religión, tal vez porque no soy el más documentado acerca del tema, o por no haber tenido la oportunidad de introducirlo en este espacio, que por lo general utilizo para contenidos menos complicados. En mi defensa, antes de entrar en materia, les cuento que estudie durante 13 años en un colegio de monjas y tenía el catecismo como asignatura. Pero la cosa no va de conocimientos teóricos. Es un asunto de fe.

Hace unas semanas tuve una de esas discusiones entre tragos, con tres buenos amigos y la novia de uno de ellos. Controversia de aquellas bien amenas, que se dan en horas de la madrugada, cuando sólo quedan en la fiesta “los que son” y no sobra nadie. Todo comenzó (si las cervezas no hacen mella en mi memoria) con el matrimonio, y allí pasamos a los sacerdotes y la iglesia católica.

Mis interlocutores hablaban de su negativa a confesarse por razones obvias: “Que el cura es igual de pecador que las demás personas”, “¿Con qué integridad puede absolver mis pecados un culpable más?”, “No voy a confesar mis faltas ante un ser humano común sólo porque tiene vestidura”. Hasta allí, todo bien. El problema comenzó cuando todos estuvieron de acuerdo en que algún día quisieran casarse por la iglesia para que la unión sea bendecida por Dios, teniendo al sacerdote como mediador. Grosera contradicción, y en esto soy inexorable.

Es contradictorio señalar que un clérigo es tan mortal como todos nosotros al momento de confesarnos, pero atribuirle poderes divinos para unir eternamente a una pareja. O crees en sus atributos sobrehumanos o no, pero no se vale exponer que el individuo es un representante de Cristo a medias. O tiene poderes o no los tiene. ¿Se entiende mi punto?

En lo personal, no creo que un presbítero tenga esos atributos. Mis pecados los hablo con Dios y sólo Él puede perdonarlos. No tengo necesidad de mediadores porque no los considero legítimos, al menos no a todos. Incluso existen personas buenas, mucho más buenas que los representantes de la iglesia, y no llevan hábito ni sotana. Punto.


martes, 24 de marzo de 2009

¿Me extrañaron?

¿Cuántos meses estuve ausente? Nunca contabilicé el tiempo. Pero siempre sentí el vacío generado por el alejamiento hacia El Cuarto de los Chècheres. Porque no hay mejor manera de dejar salir cada sentimiento y cada sensación que deja el vivir en este mundo, que la de escribir todo lo que me provoque, cuando me provoque y donde me provoque, sin riesgo de ser censurado, para publicarlo en mi blog.

Hablo de censura ya que, en una ocasión, al entregar uno de los escritos que redacté para la página juvenil dominical del periódico, me sentí tachado por el jefe de información y la jefe de redacción, quienes decidieron no hacer público mi trabajo porque “la temática de ese espacio debe ser fresca, por lo tanto allí no se acostumbra a hablar de política”. Bullshit. Pronto publicaré aquí, aunque ya sin relevancia y a destiempo, aquel texto del que les hablo.

Sin embargo los casi siete meses que duré trabajando para el diario La Nación fueron provechosos y no tengo ningún tipo de problema con los dos dirigentes que tomaron la decisión de la que les conté, por el contrario, ambos se portaron muy bien conmigo y siento que, al menos la jefe de redacción, siempre apreció mi trabajo. Lo de mi artículo juvenil y político… gajes del oficio.

Precisamente el trabajo en el periódico fue una de las razones de mi abandono bloggeril. Simplemente el tiempo que tenía libre lo gastaba en leer, beber con mis amigos, ver y jugar fútbol, ir al cine, leer a Nina, beber con mis amigos, tomar café, jugar póker, salir con una que otra mujer de dudosa inteligencia y beber con mis amigos. Varias veces anoté las ideas para el blog que me venían a la cabeza en una pequeña libreta o alguna servilleta, pero nunca dediqué el tiempo necesario a desarrollarlas y divulgarlas. Mea culpa.

Ahora, los pongo al día:

- Renuncié al diario para poder trabajar a “tiempo completo” en mi tesis (es obvio que, si no dediqué mis cortos espacios de libertad laboral al blog, tampoco lo invertí en la memoria de grado, o como algunos la llamamos: la que no debe ser nombrada), pero sigo sin brindarle todo mi tiempo… ¡Es una ladilla, coño! Lo sé, lo sé, debo graduarme rápido para ir a patear algunos traseros en los grandes periódicos y revistas. No se preocupen que ahí vamos, paso a paso, avanzando.

- Hace dos meses me llamaron para trabajar junto a Orlando Flores y el profesor Esteban Beracochea (director técnico ganador con el Deportivo Táchira de las dos primeras estrellas) en el programa Hablemos de Fútbol, que se transmite de lunes a viernes a la una de la tarde por 93.7 FM CONTACTO.

- Sigo soltero y fastidiado por mis intentos de conseguir a una mujer que valga la pena. Así que, dejaré de intentar ser serio con niñas tontas, que sólo me hacen perder el tiempo, y dejaré que las cosas lleguen cuando deban llegar, sin presión. No pienso volver a poner ningún empeño en conquistar a alguien por un buen rato. Igual sé disfrutar la soltería.


Lo que me queda por decir, para cerrar este post, es que estoy de vuelta y no pienso volver a irme, que vienen buenas cosas y que el rock n’ roll sigue vivo.
P.D. A todos ustedes, los que me leen y siempre estuvieron pendientes de mi regreso (algunos dejándome mensajes en Facebook, celular, Myspace y MSN para que volviera), los amo.

martes, 7 de octubre de 2008

Batman se apodera del cine

"Por los espíritus de mis padres, prometo que vengaré su muerte, combatiendo el crimen por el resto de mi vida." Estas palabras de Bruce Wayne, en una de las historietas publicadas por Detective Comics a finales de los años 30, suscitan la evolución de un niño, hijo de una pareja adinerada, a un hombre justiciero en una ciudad sumida en el caos.

Así comienza la historia del personaje creado por el dibujante Bob Kane junto al escritor Bill Finger. Uno de los pocos superhéroes (¿El único?) que no posee poderes sobrehumanos de ningún tipo. Se trata de Batman, el combatiente del crimen en Ciudad Gótica, y adinerado empresario, 'playboy' y filántropo en sus ratos como Wayne.

A lo largo de los años, la figura del hombre murciélago ha sufrido innumerables cambios en su apariencia, sin contar la larga lista de ilustradores y escritores que que le han dado su toque personal en las historietas, durante varios periodos. El hombre de la capucha y la capa, también estuvo en la televisión en diversas series animadas y en la famosa comedia de 120 episodios, protagonizada por Adam West, que fue transmitida desde 1966 hasta 1968 y dio lugar a una película poco exitosa, que alejó al personaje de su esencia original.

No fue hasta 1989, luego de algunos intentos por retomar el lado oscuro y psicológico del héroe, que se llevó al cine con un gran proyecto puesto en marcha por Warner Bros. El séptimo arte acogió al murciélago.


Seis películas, tres directores, tres etapas. Cada uno puso su firma en un proceso que le devolvió la popularidad y credibilidad al personaje, para luego sumergirlo en una vorágine de malas críticas que hicieron pensar en el fin de su paso por la gran pantalla, hasta que fue rescatado del basurero de la industria para reubicarlo en el trono que merece.

El Batman de Burton

El encargado de los dos primeros largometrajes del hombre murciélago fue el reconocido director Tim Burton. Nadie mejor que él para proporcionar al film la oscuridad necesaria de un personaje que se desenvuelve en una ciudad llamada Gótica.

Dos trabajos que evidencian el talento del creador al lograr una belleza visual impecable. Estética lóbrega y gótica que sumerge al espectador en el mundo de Burton. El meterse de lleno en sus películas, su ambiente y la exquisita realización de la escenografía, crean un vacío como el que puede provocar un cuadro bien realizado, confirmando la capacidad del director -también artista plástico- en lograr lo que quiere.

La primera entrega, Batman - 1989 -, tuvo a Michael Keaton interpretando al personaje de forma más que aceptable, y logrando mostrar el lado trastornado y misterioso de Bruce Wayne. El recuerdo de la muerte de sus padres que lo persigue y el sentimiento de soledad que lo cobija, ayudan a la profundidad del papel. Y es que el adinerado álter ego del hombre murciélago, a pesar de ser un hombre de la alta sociedad, que ofrece las mejores fiestas, no disfruta de ellas.

Por otro lado, el asombroso Jack Nicholson personifica a uno de los villanos más protagonistas de la historia del cine, el Guasón (Joker), enemigo de Batman y asesino de sus padres, es la figura que hace que la cinta sea más recordada por el malo que por el bueno. La actuación del artista es perfecta y a pesar de inyectarle dosis caricaturescas y de bufón, que hacen recordar a la serie televisiva de los 60, recibe elogios de los más asiduos seguidores de las aventuras del héroe.


El resultado fue una cinta de culto, con una historia bien plasmada que lleva a un buen desenlace. Dejaría a un Batman más humano, que superó las expectativas, y cimentaría al payaso de traje morado como el clásico archirrival, para los fanáticos del personaje. Sin embargo, la película estuvo más acertada por su estética que por el guión.

Batman Vuelve, estrenada en 1992, introdujo dos nuevos villanos a la serie. Gatubela, personificada por la seductora Michelle Pfeiffer, y el Pingüino, interpretado por Danny DeVito. Michael Keaton repitió como el hombre murciélago y Christopher Walken actuó como el empresario Max Shreck.

La oscuridad se evidencia mucho más en este film. Sombría y con escenarios surrealistas en mayor grado que la anterior, enseña una historia más enrevesada y muestra una mejoría en la construcción de los personajes. Es la favorita del director pero no convenció a la crítica. Significó el fin de la era Burton en la saga.

Batman Kitsch

El diccionario de la Real Academia Española define kitsch como "dicho de un objeto artístico: Pretencioso, pasado de moda y de mal gusto". Definición que se podría aplicar perfectamente a las dos películas dirigidas por Joel Schumacher, Batman Forever -1995- y Batman & Robin -1997-.

Largometrajes recargados, con excesivo colorido y diálogos superfluos, que hacen recordar al Batman protagonizado en la televisión por Adam West. El superhéroe estuvo a cargo de un discutible Val Kilmer en la primera y de un desaprovechado George Clooney en la segunda.


Desfilan por ambos trabajos actores de reconocida trayectoria, que lejos de darle seriedad al proyecto, dan la sensación de contribuir a una parodia del personaje reflexivo ideado por Bob Kane en los años 30. Chris O`Donnell, en el papel de Robin, dijo que en ocasiones se sintió como en el set de grabación de "un anuncio de juguetes".

En Batman Forever Jim Carrey hizo del Acertijo y Tommy Lee Jones de Harvey Dent/ Dos Caras; en Batman & Robin, Arnold Schwarzenegger estuvo a cargo de Mr. Freeze y Uma Thurman tuvo el papel de Hiedra Venenosa, siendo uno de los aspectos rescatables del film.

Esta última película tuvo el peor récord de taquilla de toda la saga y lidió con los reproches de los más entendidos críticos de la industria. De allí la causa de un paro de ocho años, en el que los estudios Warner Bros realizaron varios intentos de producir una secuela, pero conscientes de que debían dar un vuelco total al personaje para rescatarlo.

Nolan revive al murciélago

Retomar el carácter psicológicamente oscuro y abstracto del personaje de los primeros comics, con un manejo más profundo del héroe como ser humano, que posee una reprimida sed de venganza, fue uno de los intereses del director Christopher Nolan.

Sin ser una una secuela de las anteriores, 'Batman Inicia' rompe con toda cronología en relación a las otras cuatro películas y comienza desde cero la construcción de Bruce Wayne, hurgando en su pasado, para dar coherencia a un hombre que no llego a ser justiciero porque si.


Christian Bale convence en su encarnación del encapotado, y es considerado el mejor Batman de todos, por encima de Keaton. Logra un personaje más realista, dejando de ser el individuo frío dentro del traje de filmes anteriores, que pocas veces dejaba entrever su humanidad.

Una obra sin flaquezas, con un guión insuperable, dirección óptima e interpretaciones intachables. El director se rodeo de muy buenos actores - Michael Caine, Gary Oldman, Liam Neeson y Morgan Freeman - que sin duda contribuyeron al éxito de la cinta. Batman estaba de vuelta.

El Caballero Oscuro

Luego de la aceptación unánime de la anterior película, Christopher Nolan decidió dirigir la continuación, y tuvo como resultado la mejor obra del hombre murciélago hasta el momento. Un film que rebasa cualquier crìtica que se le pueda hacer y devuelve al personaje la popularidad entre personas de todas las edades alrededor del planeta.

Batman: El Caballero Oscuro, estrenada en julio de este año, es más violenta y cruda, pero mucho más interesante que las anteriores. Con un trasfondo social y político que puede considerarse un guiño a las realidades del mundo actual.
Plantea profundos sentimientos, que son convincentes gracias a la capacidad de los actores. Batman (repite Bale en el papel) es un sujeto que se pasea sobre la delgada línea que divide la justicia de sus acciones, de la violencia arbitraria y a veces desmedida, pero inevitable en una ciudad consumida por la anarquía.

Harvey Dent/Dos Caras, encarnado por Aaron Eckhart, simboliza al héroe perfecto, el hombre realmente justo y combatiente de la justicia, necesario para una sociedad carente de figuras ejemplares, que se convierte, como consecuencia de una serie sucesos planificados por su antítesis, El Guasón (Joker), en un forajido lleno de odio.


El Joker, personificado de forma ejemplar por el fallecido Heat Ledger, está destinado a convertirse en un personaje de culto a nivel mundial. El villano es quien causa el mayor impacto en la película, y para muchos hace olvidar al actuado por Jack Nicholson. Es la esencia del mal, el lado más oscuro del ser humano. Un delincuente al que sólo le interesa el caos y el dolor ajeno. No es seducido por el dinero sino por su sed de destrucción.

La película puede ubicarse entre una de las mejores en los últimos años, y tal vez de la historia. El argumento es perfecto, las actuaciones inmejorables y los efectos especiales están para hacer lo necesario, no para saturar la obra. El éxito de taquilla y las alabanzas de la critica han desatado la 'Batmanía'; y en el futuro los libros de cine dirán, que al menos en el 2008, El Caballero Oscuro se apoderó del planeta.
P.D. Esto lo escribí para la página juvenil de los domingos del diario La Nación.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Avalancha Sur: el canto de una juventud

Se dice que el color amarillo significa alegría, felicidad, inteligencia, energía, y el negro quiere decir poder, elegancia, formalidad, muerte o misterio; pero para los jóvenes que integran la Avalancha Sur, estos dos colores, juntos, tienen un significado concreto: Deportivo Táchira.



Atrás quedaron los días en Pueblo Nuevo en los que el estadio era colmado por espectadores un tanto más fríos y callados, que se limitaban a ver el juego sentados, escuchando la radio, y cantaban y brincaban sólo en los goles o en alguna que otra ocasión. Se podría decir que era un ambiente más parecido al que se vive en algunos países europeos. Por supuesto, no es motivo de demérito para esos aficionados, simplemente eran otros años y otras maneras de vivir el fútbol.


Aquellos seguidores siguen asistiendo al estadio, pero ya no representan el todo, porque la tribuna sur del Templo Sagrado del fútbol venezolano alberga un movimiento cultural juvenil, que se podría decir que es reciente en el país, pero nace inspirado en las barras que hacen vida, desde hace años, en el sur del continente americano.


Los hijos de esos simpatizantes del 'Carrusel Aurinegro' crecieron viendo al equipo junto a sus padres, tíos o abuelos, y conservaron la pasión, pero decidieron darle un vuelco a la forma de vivir los partidos cada domingo. Ahora se encargan de animar a los jugadores y de contagiar al resto de personas que asisten a la cancha.


La gestación de una Avalancha


Por allá en 1997, un grupo de muchachos tachirenses, amantes del equipo aurinegro, decidieron organizarse y formar una barra, dedicada a alentar a la oncena durante los 90 minutos de juego, con cánticos, banderas, trapos y saltos.


El grupo inició su recorrido en las gradas de la popular central, donde competían por el dominio con los extintos 'Goochigans', pero al llegar a un acuerdo, en el año 2000, luego de que el Deportivo Táchira ganara la quinta estrella, los miembros de la barra decidieron mudarse hacia la tribuna sur, y allí comenzó a ensamblarse la máquina que hoy mueve masas.


Tuvieron varios nombres antes del actual. Nacieron como 'La 12', luego los integrantes sobrevivientes de los 'Goochigans' se unieron a ellos, y al marcharse de la central pasaron a ser el 'Comando Sur'. Pero no fue sino hasta el año 2006, por determinación de los primeros integrantes, conocidos como la vieja escuela, cuando se denominaron 'Avalancha Sur'.



Las primeras canciones largas entonadas por la barra fueron adaptaciones de las creadas por hinchadas de equipos argentinos. Varias temporadas después se fueron creando cánticos propios, inspirados por el equipo amarillo y negro y su andar en el torneo local. El carnaval iba tomando fuerza.


La sed de los aficionados tachirenses, sin duda los únicos en Venezuela que dan la importancia debida al torneo nacional, por tener de cerca otra vez al equipo atigrado, ocasionó que volvieran los domingos de fiesta a Pueblo Nuevo, y la vieja escuela recibió a miles de jóvenes.


Año tras año se fue sumando gente y la Avalancha Sur se expandió en las gradas, pero el regreso del Deportivo Táchira, luego de hacer vida un par de años en Caracas, por la remodelación del estadio para la Copa América 2007, fue el detonante de un movimiento que se vio fortalecido y ahora parece indestructible.


El grito de un Estado


Ya consolidada, la Avalancha Sur ahora no tiene techo, su único objetivo es apoyar sin descanso a la oncena aurinegra y, sin duda, crecer tras cada partido. Viajan a todos los estadios del país para acompañar al plantel, "en las buenas y en las malas", como ellos resaltan. Porque un equipo de fútbol se fortifica gracias a su afición y viceversa.


Pero la barra no es sólo un gran número de personas que van a cantar temas "futboleros". La Avalancha es un espacio de manifestación cultural y de pensamiento, donde varias generaciones de muchachos, unidas por una pasión, declaran sus principios e ideales, siendo uno el mensaje principal: Somos tachirenses.


Ante tanto bombardeo mediático proveniente de la capital, los hinchas de este Estado andino levantan la voz, porque sienten el país como suyo, y es en el fútbol, donde indiscutiblemente el Táchira sobresale sobre cualquier otra región del territorio nacional, que los jóvenes consiguen un medio para anunciarle al mundo que este rincón del país también está vivo.



De una rivalidad netamente deportiva, nace el afán de realzar lo que se siente propio, el anhelo de mostrar la peculiaridad de esta gente, lo que hace que alguien sea tachirense y que los de afuera lo reconozcan como tal. Es como un grito que dice: Aquí estamos, Venezuela no es sólo Caracas, el Táchira también existe.


Decenas de autobuses provenientes de los pueblos y ciudades más alejados de San Cristóbal, empresarios que no abren su negocio los domingos que hay partido, amas de casa que no hacen almuerzo para su familia por ir al estadio y hasta niños que despiertan a sus padres, bien temprano, sosteniendo la franela rayada y con una sonrisa en la cara, son un grato ejemplo de ese amor que existe por el equipo amarillo y negro y por el Estado; y la Avalancha Sur lleva ese sentimiento a cada rincón del país.


Estas ganas de mostrarse orgullosamente como tachirenses se evidencian cada semana, en las gradas de los estadios a los que asiste la barra, convirtiendo este movimiento en un fenómeno no solo deportivo, sino también sociocultural. Algo que trasciende al simple hecho de ir a la cancha a hacer fuerza por un equipo, porque el empuje es por todo un Estado.


Los trapos: declaración de ese sentimiento


Las pancartas son carteles que muestran manifestaciones populares o protestas pùblicas. En el mundo del fútbol existe lo que se conoce como trapo, que se podría decir que es una variación de la pancarta.


Estos pedazos de tela, que pueden tener cualquier medida, sirven de lienzo para plasmar el amor de los hinchas hacia su equipo, exponer el nombre de la barra en el sector en que ésta se ubica y también para expresar ese sentimiento de ser tachirense, que colma Pueblo Nuevo.


Varias muestras de esa exteriorización cultural están a la vista cada domingo en el Templo Sagrado del fútbol nacional. Algunas no miden más de dos metros de ancho y largo, otras pueden pasar los diez metros. Lo irrefutable es que todas son hechas para decir algo. Superficial o profundo, entre líneas o manifiesto, todas dicen algo.



La Avalancha Sur exhibe un trapo que dice: "Gloriosa Mistela". La Mistela es una bebida alcohólica que, aunque no pertenece únicamente al Táchira, es un licor andino. Prueba fehaciente de ese querer exaltar lo de aquí. Dejar claro que a los jugadores del Deportivo Táchira los apoyan los tachirenses, y que ellos juegan por los tachirenses.


Otro trapo enuncia: "Benemérita Banda... Tiembla la Capital", y muestra un retrato pintado de Juan Vicente Gómez. En palabras de sus creadores, con él quieren "reivindicar la tachiranidad, rescatar nuestros referentes históricos, que representan nuestra inconformidad con el sistema centralista fomentado en Caracas y expresar que aquí se está gestando un sistema que comienza por nuestra cultura".


Estos trozos de tela son una forma más de expresar el querer a esta tierra, que para los aficionados es representada por el popular 'Carrusel Aurinegro', pero también son los cánticos, las bombas, los fuegos artificiales, los saltos y las banderas, otros métodos de evidenciar ese cariño. Lo importante es que nunca se consuma ese ideal de la Avalancha Sur de animar cada domingo en el estadio, porque no es hacer fuerza sólo por un equipo... es empujar por todo un Estado.



P.D. Esto lo escribí para la página juvenil de los domingos del diario La Nación.
Aquí el link: http://www.lanacion.com.ve/noticias.php?IdArticulo=98374&XR=2